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Ruth Blanch CEO de Alkemy Iberia

El secreto está en los datos

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Somos datos. Nuestras decisiones, nuestros gustos, nuestras preferencias, nuestras sensibilidades… se generan a partir de datos. Tanto en nuestro aspecto personal, como en el ámbito profesional, todo se simplifica en pequeñas y valiosas informaciones que los usuarios entregamos a las empresas y que éstas utilizan para saber exactamente qué ofrecernos.

Y al igual que evolucionan las técnicas y herramientas, también lo hacen los consumidores, cada vez más conscientes de cómo funcionan los sistemas de las empresas para conseguir vender o hacer llegar sus productos o servicios. Este hecho ha dotado a los usuarios de la capacidad de ser más exigentes a la hora de determinar cómo quieren recibir la información sobre los productos antes de darle a la tecla de «comprar».

El reto de las empresas reside, no tanto en conseguir un sinfín de datos, sino en saber cuáles son relevantes para cada objetivo y cómo utilizarlos sin abusar ni apabullar. La data se ha convertido así en una de las principales herramientas estratégicas a nivel comercial, sobre todo en un entorno muy competitivo y de consumidores cada vez más saturados. En este entorno, el compromiso de las empresas ha de ser un manejo adecuado, honesto y equilibrado de la data.

Las marcas experimentan pérdidas de hasta un 20% por la falta de calidad en sus datos

Según un estudio realizado por IBM, las marcas experimentan pérdidas de hasta un 20% por la falta de calidad en sus datos, que son precisamente los que nos permiten comprender cómo y cuándo surgen las necesidades de las personas. Gracias a ellos perfilamos, por ejemplo, los diferentes tipos de usuario para nuestro negocio. Por eso es tan relevante la inversión por parte de las empresas en la calidad de datos que recopilan, porque con ellos se pueden tomar decisiones de oportunidades o evolución de negocio cruciales. El análisis de grandes volúmenes de datos nos ayuda además a predecir patrones de comportamientos futuros en los consumidores, anticipándonos incluso a tendencias y próximas demandas del mercado.

Con todo esto claro, ¿cómo se diferencia una empresa de otra? Es momento de hablar de un factor que juega en un plano mucho más subjetivo: la creatividad. La creatividad, basada en pensamiento estratégico y humano, es lo único que nos permite mostrar que somos diferentes, que lo hacemos mejor porque somos más innovadores, disruptivos o emocionales. Y en ese escenario de transformación imparable hay tres pilares fundamentales que nos ayudan a impulsar la creatividad. El primero ya lo hemos presentado: data. El segundo es la tecnología, que indudablemente alberga el tercer y más sonado pilar: la inteligencia artificial.

El Big Data y la IA se han entrelazado en los últimos años para estar presente en muchos proyectos. Un reflejo de ello lo tenemos en la evolución de las campañas premiadas en las últimas ediciones de premios Inspirational, de la IAB, que son un reflejo de la realidad del mercado. Conseguir ese efecto WOW tan deseado ya no es un trabajo meramente inspiracional y subjetivo, ahora la creatividad se ha visto potenciada por el uso de la tecnología, que nos está brindando nuevas oportunidades para crear historias y contenidos memorables. Uno de los grandes retos de la industria de la publicidad y de la comunicación es precisamente aprender a abrazar la IA como una colaboradora y no como un rival.

El 94% de las corporaciones que invierten en herramientas de tecnología creativa tendrán más éxito en el futuro, según un estudio elaborado por Harvard Business Review. Las empresas del sector tenemos que ser capaces de ofrecer soluciones basadas en los datos dentro del proceso creativo, encontrando los insights que conecten marcas y audiencias y obteniendo así nuevos resultados. Con las herramientas de Inteligencia Artificial estudiaremos y segmentaremos una infinidad de datos, pero también podremos simular la efectividad de cada campaña, predecir los resultados de los KPIs o mejorar el performance sobre la marcha.

El secreto está en los datos. Y los humanos buscan la estrategia, la narrativa y la emoción. No perdamos de vista que los datos los manejan las personas.

Escrito por Ruth Blanch, CEO de Alkemy Iberia y miembro de la Junta Directiva de IAB España

 

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