Qué implica la victoria de Donald Trump para Europa y el mundo del marketing
El impacto de la victoria de Donald Trump: ¿está el mundo del marketing preparado?
Tras la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, Europa y empresas de diversos sectores se mantienen expectantes.
Tras ganar las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Donald Trump regresará a la Oficina Oval como el 47º presidente electo de la nación norteamericana. La victoria de Trump ante Kamala Harris no solo tiene repercusiones en el futuro político y económico del país, sino también en la economía global.
La segunda presidencia del republicano llega acompañada de intensos debates en materias como el aborto, la inmigración y la política exterior. Además, expertos señalan que, en este nuevo mandato, Trump llega a la Casa Blanca con un plan más concreto que el de hace ocho años. Pero, ¿qué supone esto a escala global?, ¿tiene consecuencias directas en el mundo de las marcas?
Desde MarketingDirecto.com – MKD contactamos con expertos del mundo del marketing, la comunicación y las redes sociales, para entender qué cambios podría experimentar la industria tras la victoria de Trump, y cómo podrían responder las marcas.
¿Cómo impactará la presidencia de Donald Trump en Europa?
Donald Trump ha dejado claro a lo largo de su campaña electoral el objetivo de reforzar el comercio nacional de Estados Unidos, por lo que Europa podría no estar preparada para la tormenta que traerá Trump. Dos de las consecuencias más probables son una posible guerra arancelaria, y el fin del apoyo militar de Estados Unidos a Ucrania.
Entre las propuestas de Trump frente al comercio internacional, destaca la posibilidad de imponer aranceles del 10% al 20% sobre los productos extranjeros. Esta decisión afectaría de forma directa al conjunto de Europa, y en especial a las empresas españolas, quienes verían un incremento en el porcentaje de impuestos a la hora de hacer negocios en el país norteamericano.
Ismael El-Qudsi, CEO de SocialPubli.com e Internet República, destaca en declaraciones a MarketingDirecto.com – MKD, que si bien las empresas europeas pueden ver mermados sus ingresos en el medio plazo, la decisión plantea buenas noticias para la economía americana, «las bolsas han reaccionado de una manera espectacular a la victoria de Trump y eso puede producir un arrastre al resto de las economías mundiales», comenta.

El caso de España
Fátima Martínez, experta en Marketing y Social Media, añade que en esta nueva presidencia, Trump tiene muy claro que primero es su país y luego todos los demás, por lo tanto, quedarán sacrificadas muchas políticas de globalización. De acuerdo a Martínez, algunas de las medidas perjudicarán a Europa y especialmente a aquellos países que no se alineen con sus políticas de lucha comercial contra China, ya que en estos momentos es uno de sus principales competidores y le ha desbancado en los últimos años
«A España los probables aranceles le afectarán singularmente, sin que esperemos que la UE lidere con rigor las políticas que minimicen estos efectos en nuestro país, porque ya lo vimos en el anterior mandato», apunta la profesional. «Tengamos en cuenta también que Meloni ya se ha posicionado como interlocutora con Trump dadas sus buenas relaciones, las de España no cuadran con el nuevo gobierno y por tanto es posible que se prioricen los productos italianos como el vino, o el aceite entre otros. Y por último no olvidemos que la gran alianza de EEUU y Marruecos a quien perjudica fundamentalmente es a España».
Martínez señala que las empresas españolas podrían reducir el impacto alineándose con la política comercial nacional, estableciendo acuerdos directos con empresas estadounidenses o explorando nuevos mercados, como alianzas con países como India.

La marca «Make America Great Again»
Javier Velilla, socio director de Comuniza, destaca que la reelección de Donald Trump es un ejemplo de cómo el descontento popular se puede canalizar de manera efectiva en política. «Tras la pandemia y con el aumento del costo de vida, la frustración de los ciudadanos se ha hecho evidente, y Trump ha sabido explotar esa insatisfacción». De esta manera, la marca «Make America Great Again» es una demostración de cómo un eslogan puede resonar profundamente y polarizar a partes iguales.
Velilla subraya que «MAGA» se construye sobre una idea simple pero emocionalmente potente: una llamada a «recuperar» un ideal de prosperidad, fortaleza y orgullo nacional. Este ideal de prosperidad y seguridad del pasado, destaca por ofrecer respuestas simples a problemas complejos, narrativa que ha calado especialmente entre los trabajadores de clase baja, que culpan a la globalización y a la inmigración masiva como factores centrales de las dificultades económicas y la pérdida de empleos. «Es un triunfo desde una identidad cultural más que por la ideología tradicional de izquierda-derecha», apunta.
«Al asociarse con estos sentimientos, la marca MAGA crea una conexión emocional que va más allá de la política, convirtiéndose en un símbolo de pertenencia y lealtad. La marca MAGA polariza intensamente y se asocia con un enfoque de confrontación que ha traído muy buenos resultados electorales. El desafío será ver cómo se extiende este comportamiento al resto de su mandato», indica.
Por lo tanto, este contexto puede suponer una buena oportunidad para Europa y España para fortalecer su identidad propia, liderando aspectos como la sostenibilidad, los derechos humanos y la cooperación. «Con un Trump enfocado en ‘hacer lo suyo’, Europa tiene la oportunidad de resaltar sus propios valores de apertura y responsabilidad», concluye Velilla.

Las tecnológicas: un sector clave
Tras la victoria de Donald Trump, sectores como la defensa, tecnología y el mundo del bitcoin van a salir beneficiados. «En concreto bitcoin está ya en máximos históricos, pero otros sectores como la salud van a ser claramente perjudicados», ilustra Ismael El-Qudsi.
Se espera que la administración Trump sea más laxa con los asuntos de competencia o patentes. «Eso va a favorecer a las empresas tecnológicas americanas que actualmente tienen algún juicio pendiente con la FTC (agencia de protección del consumidor)». Por ejemplo, se espera que dé marcha atrás en algunas de las políticas antimonopolio aplicadas durante el gobierno de Joe Biden.
Las ‘Big Tech’, han estado en el centro de la atención, incluso desde antes de que arrancara la carrera electoral. Trump ha encontrado apoyo en grandes magnates de Silicon Valley, como es el caso de su relación con Elon Musk, multimillonario al frente de X, Tesla y SpaceX y que fue una figura clave para el republicano.
Además, tras la reelección de Trump, el Bitcoin alcanzó un máximo histórico, superando por primera vez la barrera de los 75.000 dólares, gracias a un incremento del 8% en la divisa. Aunque el republicano catalogó el Bitcoin como una «estafa» en 2021, en su campaña electoral dio un giro de 180 grados y recalcó su intención de poner fin a la presión regulatoria y transformar a Estados Unidos en el epicentro de las criptomonedas a nivel mundial.
¿Qué pueden hacer las empresas para mitigar el «efecto Trump»?
La gestión de marcas globales se verá afectada con el nuevo panorama que presenta la victoria de Donald Trump. Como explica Javier Velilla, la propuesta de Trump de imponer aranceles a las importaciones va a reposicionar el precio de algunas marcas, especialmente en sectores clave como el automotriz y el agrícola. «Eso afectará a cómo muchas empresas construyen su propuesta de valor».
Velilla destaca que, por ejemplo, para las marcas de coches chinos los aranceles significan un incremento en los costos de importación que deben absorber o trasladar al consumidor. «Esto limita su capacidad de ofrecer precios competitivos en comparación con las marcas nacionales y podría reducir su participación de mercado en Estados Unidos, especialmente en los segmentos de bajo y mediano costo».
Cómo deben responder las marcas
Para Ismael El-Qudsi, entre las medidas que pueden tomar las empresas y marcas españolas para no verse afectadas por el «efecto Trump», es fabricar en Estados Unidos o buscar un partner en el país norteamericano que termine el proceso de fabricación. «En sectores como el digital es más fácil porque no hay un elemento físico, el problema lo tienen los productos físicos. Además pueden buscar alianzas pero no parece que la interlocución entre Pedro Sánchez y la Administración Trump vaya a ser muy fluida», apunta.
Para Ismael, el público estadounidense pide que las marcas y sus responsables se signifiquen políticamente y en temas sociales.
Por el contrario, Fátima Martínez, señala que las marcas no deben implicarse en la polarización que es cada vez más común, no solo en Estados Unidos sino también en España. «Desde mi punto de vista las marcas tienen que ser asépticas, puesto que son consumidas por ciudadanos de toda clase, ideología y condición».
Además, hace hincapié en que los mensajes han de adaptarse a una nueva realidad, porque «en los últimos años se ha jugado, quizás en exceso, a seguir las tendencias políticas e ideológicas que se querían imponer y esto puede causar rechazo en una sociedad, ciertamente fatigada por este tipo de mensajes. Habrá que adaptarse a los nuevos parámetros que han fluido entre los votantes porque han dejado clara su posición. La cuenta atrás de la adaptación ha comenzado», concluye la profesional.