Todo sobre el pacto de Google y Meta: los anuncios de YouTube
El acuerdo secreto de Google y Meta para conseguir que los menores de edad usen Instagram
Esta estrategia se basa en el grupo "desconocido", una categoría dentro del sistema publicitario de Google que, bajo la fachada de la ambigüedad, ocultaba un alto porcentaje de usuarios menores de edad.
Ha salido a la luz como dos de los gigantes más poderosos de Silicon Valley, Google y Meta, sellaron un acuerdo secreto para dirigir anuncios publicitarios de Instagram a adolescentes en YouTube, una estrategia que eludió las propias reglas de Google sobre el tratamiento online de los menores de edad. Este pacto, oculto a la vista pública, revela un esfuerzo concertado para capturar la atención de los jóvenes en un mercado cada vez más competitivo, donde TikTok emerge como el rival a batir.
Según información obtenida por Financial Times, Google y Meta sellaron un acuerdo secreto para captar la atención de usuarios de entre 13 y 17 años, un segmento codiciado por su influencia digital y capacidad para moldear tendencias. Este pacto, urdido a escondidas, revela un entramado de estrategias diseñadas para eludir las propias reglas de Google sobre cómo tratar a los menores en la red, demostrando que, en la batalla por la atención juvenil, incluso las normativas más estrictas pueden volverse maleables.
Los engranajes de la estrategia de anuncios de YouTube de Google y Meta
Esta estrategia se basa en el grupo «desconocido», una categoría dentro del sistema publicitario de Google que, bajo la fachada de la ambigüedad, ocultaba un alto porcentaje de usuarios menores de edad. Este grupo, que supuestamente debía ser un cajón de sastre para aquellos usuarios cuya edad, género o estado parental no habían sido identificados, convirtiéndose en la llave maestra para que Meta pudiera dirigir anuncios de Instagram a una audiencia juvenil en YouTube, desafiando las políticas que prohibían la personalización de anuncios para menores.
Todo comenzó en los inicios del pasado 2023, cuando Spark Foundry, una filial de la multinacional francesa Publicis, lanzó la campaña «Meta IG Connects». Este proyecto, que al principio parecía ser una campaña publicitaria más, tenía un objetivo concreto: recuperar el terreno que Instagram había perdido frente a TikTok, atrayendo a más miembros de la Generación Z a sus filas. Las pruebas iniciales, realizadas en Canadá entre febrero y abril, fueron lo suficientemente prometedoras como para que la campaña se extendiera a Estados Unidos en mayo, y se considerara una expansión global.
Pero no todo salió como se esperaba. El pacto que tan cuidadosamente se había forjado comenzó a desmoronarse cuando Financial Times descubrió los hilos que unían a Google y Meta en esta operación de anuncios de YouTube. Ante la inminente exposición pública, Google inició una investigación interna y detuvo la campaña, justificando que sus salvaguardias técnicas habían funcionado correctamente. Aseguró que ningún menor registrado en sus sistemas había sido objetivo directo de los anuncios.
El ‘vacío legal’ del grupo desconocido que no marca sus preferencias en YouTube
El uso del grupo «desconocido» como un resquicio para evadir las políticas de Google es uno de los aspectos más polémicos de este acuerdo. Google defendió su postura, argumentando que esta opción está disponible para todos los anunciantes, no solo para Meta. Sin embargo, la capacidad de Google para inferir con gran precisión la edad de los usuarios basándose en datos como ubicaciones rastreadas y actividades en aplicaciones arroja una sombra de sospecha sobre el supuesta carácter inofensivo de esta categoría.
Por su parte, Meta aseguró que el grupo «desconocido» no representa una violación de las reglas y que siempre ha cumplido con las políticas tanto propias como de sus socios.