Las tendencias de marketing que podrían morir en 2023
5 tendencias de marketing que podrían pasar a mejor vida en 2023
Las tendencias que se fraguan en el universo del marketing son a menudo flor de un día y fenecen casi tan rápido como emergen a la superficie.
El marketing es una disciplina en eterna efervescencia evolutiva que no puede permitirse el lujo de quedarse anclada en el inmovilismo. Fuertemente imbricados en su ADN están los cambios, que se suceden a la velocidad del rayo en la industria marketera.
Los cambios son el pan nuestro de cada día en el marketing y por eso las tendencias que allí se fraguan son a menudo flor de un día y fenecen casi tan rápido como emergen a la superficie.
De acuerdo con una investigación emprendida por HubSpot, estas tendencias de marketing (que están hoy por hoy vivas y coleando) podrían ser víctimas de la parca y su afilada guadaña en 2023:
1. Los posts patrocinados de celebridades en las redes sociales
En las redes sociales abundan los posts patrocinados de «celebrities», tanto que resulta imposible no preguntarse si quienes realizan tales acciones de publicidad han probado realmente el producto anunciado.
La colaboración de Beyond Meat con Kim Kardashian se hizo, por ejemplo, viral en el trancurso del último año, pero lo hizo por las razones equivocadas.
Después de que la «socialité» estadounidense lanzara un vídeo promocional probando los productos veganos de Beyond Meat, muchos usuarios acusaron a Kim Kardashian de fingir que masticaba los productos de marras y pusieron, por ende, en duda la autenticidad de la colaboración.
Si bien las celebridades disfrutan de muchísimo alcance en las redes sociales, es necesario que el consumidor confíe en ellas y crea en la autenticidad de sus colaboraciones con las marcas.
¿El problema? Que ganarse la confianza del consumidor utilizando «celebrities» como gancho es cada vez más complicado. Actualmente solo el 44% de los jóvenes adscritos a la Generación Z confía en los anuncios o posts promocionales protagonizados por famosos. Y esta cifra se desploma hasta el 38% en el caso de los millennials.
En términos generales el consumidor está más presto a agasajar con su confianza a los influencers, en particular a los microinfluencers, que tienen un alcance mucho menor que las «celebrities», pero tienen también a su vera comunidades con más «engagement».
Las marcas parecen haber tomado nota de la arrebatadora influencia de los microinfluecers, puesto que más del 56% trabaja ya con ellos.
2. La ubicuidad de los filtros en Instagram
Basta con hacer brevemente «scroll» en Instagram para constatar que la estética de esta red social ha cambiado sustancialmente.
Atrás quedó la época en que las fotografías pródigas en filtros y los «feeds» pluscuamperfectos eran la norma en Instagram. Actualmente tanto los influencers y las marcas como los usuarios de pie están virando hacia una estética donde la edición está reducida a la mínima expresión.
Muchos usuarios están cansados de la farisea e irreal estética que ha predominado en los últimos años en Instagram. La Generación Z en particular valora especialmente la autenticidad y huye por ello como de la peste de las fotos y los vídeos excesivamente editados, que son precisamente la norma en TikTok, la red social favorita de los centennials.
Los más jóvenes reclaman a las marcas y a los influencers autenticidad en las redes sociales y por ello deben apostar en estos canales por contenidos más realistas y con los que cueste menos trabajo identificarse.
3. Los chats de audio
Plataformas enfocadas a los chats de audio como Clubhouse y Twitter Spaces cobraron popularidad durante la pandemia, cuando mucha gente buscaba oportunidades de conexión con otras personas.
Sin embargo, el 29% de los anunciantes prevé dejar de invertir en los chats de audio de cara al año que viene.
El mayor problema al que se enfrentan las marcas en los chats de audio es que en este tipo de plataformas los usuarios prefieren conversar con otras personas (y dejan completamente en un segundo plano a las empresas). De hecho, solo el 7% de los jóvenes adscritos a la Generación Z se decanta por los chats de audio a la hora de descubrir nuevos productos.
Los chats se audio están perdiendo definitivamente popularidad entre los más jóvenes. Solo el 14% de los centennials ha visitado Twitter en los últimos tres meses, mientras apenas un 13% ha hecho lo propio en Clubhouse.
4. Los vídeos largos en las redes sociales
No es ningún secreto que los vídeos cortos han dominado las redes sociales en los últimos doce meses y continuarán acaparando un buen número de focos en 2023.
No en vano, los vídeos cortos son la tendencia que más pegará el estirón durante el año que viene. El 96% de las marcas coincide en señalar que la duración óptima de los vídeos es de menos de 10 minutos.
Ello no quiere decir por supuesto que los vídeos largos no tenga espacio en las redes sociales (o que estén condenados a extinguirse como los dinosaurios en estas plataformas). Este tipo de vídeos brindan información en profundidad al usuario sobre determinados temas, productos, servicios y marcas.
Los vídeos largos lo tienen, no obstante, más complicado para atraer la atención del espectador durante todo el metraje. Y los vídeos cortos están mejor alineados en términos generales con el breve lapso de atención del usuario en las plataformas 2.0.
5. El marketing en el metaverso
El marketing pivota en torno a la experimentación y el metaverso se convirtió en el último año en el fenomenal laboratorio para emprender toda clase de experimentos. Sin embargo, el entusiasmo inicial en torno por concepto se está disipando poco a poco.
De cara al año que viene el 29% de los marketeros planea dar el alto a la acciones de marketing en metaversos como Horizon Worlds o Roblox. Y el 27% planea igualmente paralizar la inversión en la realidad virtual y la realidad aumentada.
Si bien el metaverso es una tecnología sumamente prometedora, lo cierto es que las ideas que orbitan en torno a este concepto están siendo difíciles de ejecutar. El equipamiento para zambullirse en el metaverso es caro, el «hardware» es incómodo y la adopción de esta tecnología es, por ende, todavía muy lenta.
Hoy por hoy el metaverso está, de todos modos, en su más tierna infancia y las cosas podrían terminar dando un vuelco en los años venideros.