Sostenibilidad como valor corporativo
Sostenibilidad: cuestión de prioridades
"Varios de mis compañeros de trabajo han dejado de utilizar el avión para viajar. Personalmente, la decisión no deja de generarme una gran admiración", Itziar García.
Uno de mis amigos que ha decidido dejar de usar el avión para viajar, pasó por Madrid a saludarnos hace poco de vuelta al norte de Europa tras su periplo por África en coche compartido, tren y bus. Otro viene en unos días desde París en uno de los autobuses directos que operamos en BlaBlaCar: diecisiete horas de viaje. Le recibiremos en la estación con un buen bocata de tortilla, claro. Son casos puntuales, decisiones personales, opciones que conllevan renuncias, pero que me permiten apuntar a algo importante en materia de sostenibilidad: las prioridades.
En comunicación corporativa trabajamos la identidad y, en muchos aspectos, la identidad corporativa no se aleja demasiado de una identidad personal. Cuando una empresa sella sus valores corporativos, su misión, su visión… no determina palabras huecas que sirven como slogan. Firma su identidad. Y esa identidad le acompaña en la toma de decisiones de cada uno de sus equipos. Esta impronta es especialmente bonita cuando trabajas en una empresa multinacional y descubres que esos valores, por ejemplo, hacen que las decisiones sean improvisadamente compartidas en distintos lugares del mundo. Porque hay una identidad común sustentada en ejes vertebradores que determinan conductas en el día a día.
Está claro que la sostenibilidad ha dejado de ser la guinda del pastel corporativo. Por eso, y cada vez más, se penaliza el greenwashing: la sostenibilidad no puede ser “un mensaje más”, debe formar parte del ADN. Y por eso, por presión social (también de públicos internos de las compañías), cada vez se estudia más en detalle el impacto social y medioambiental de la actividad corporativa. Ya no valen las cifras sueltas, ahora el estudio del impacto conlleva un estudio pormenorizado de huella interna y externa, de encuestas de conducta y alternativas… Estudios que no son nada sencillos de elaborar, que deben estar en manos de profesionales de la materia y que nos conducen a la rigurosidad. ¿Cómo no vamos a ser rigurosos con una prioridad?
Hablando de públicos, internos y externos: qué buena noticia que cada vez más empleados exijan. Qué buena noticia que los inversores se preocupen cada vez más por la sostenibilidad. Qué bueno que la coincidencia y presión social remen a favor. Qué buena noticia que cada vez haya más instrumentos ejecutivos para favorecer la reducción de emisiones y la mejora en la huella de carbono.
El conocimiento ha dibujado el camino que estaríamos empezando a recorrer. Ahora toca decidir renuncias para avanzar más rápido. No vaya a ser que haya prisa.
Itziar García, Directora de comunicación y relaciones institucionales BlaBlaCar Iberia y Latam