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Self service

Autoservicio, venta sin vendedor, la compra se produce por la mera atracción de la presencia del producto.

¿Para qué sirve el self service?

  • Minimización de gastos generales: al eliminar canales de atención tradicionales y cambiarlos a un formato digital, las empresas modernas han presentado un ahorro en su capital general.
  • Tiempo optimizado: con el desarrollo tecnológico actual, los usuarios online requieren de respuestas rápidas y concisas a sus dudas. Por ello, al implementar un sistema de autoservicio, se mantiene el interés inicial del consumidor en realizar una compra.
  • Disponibilidad prolongada: las plataformas virtuales se mantienen activas las 24 horas, ya que la gran mayoría funciona a través del uso de servidores en la nube. Esto, además, proporciona un nivel de atención personalizado y reactivo a las necesidades del cliente.

Historia del self service

Las máquinas expendedoras de self service aparecieron por primera vez en 1833 y las gasolineras de self service llegaron en la década de 1960. En los años 90, muchos supermercados empezaron a ofrecer opciones de self service, donde los compradores podían escanear y pagar sus propias compras. La década de los 90 y los principios de los 2000 también vieron el auge del comercio electrónico, lo que requirió avances en el self service digital en línea.

El self service creció junto con las tecnologías digitales emergentes. Actualmente, las opciones de self service están disponibles en casi todas las industrias, lo que permite a los usuarios participar de forma más activa en la compra.

Tipos de self service

  • Minisuper: estos establecimientos están ubicados en espacios de 250 m² y venden una amplia variedad de productos como refrescos, botanas, cigarros, lácteos, cerveza, abarrotes, congelados, productos de limpieza, licores, entre otros.
  • Tienda de conveniencia: son los establecimientos que abarcan una superficie menor a 500 m². Su éxito radica en que funcionan las 24 horas del día, por lo que los consumidores pueden comprar en el momento que lo necesiten de forma rápida y práctica.
  • Bodega: en esta categoría se encuentran los establecimientos cuyos terrenos abarcan desde los 500 hasta los mil 500 m², aproximadamente. Las bodegas tienen un surtido mucho más diverso, en comparación con el tipo de establecimiento anterior. Se sitúan en áreas urbanas con una densidad de población moderada y cuentan con diferentes opciones de servicio. Pueden incluir expendio de licores.
  • Clubes de membresía: disponen de una superficie mayor a 4 mil 500 m² y venden productos perecederos, ropa y mercancías generales como muebles, regalos, productos de aseo personal, electrodomésticos, entre otros. En estos establecimientos sólo pueden comprar quienes pagan una membresía que debe mostrarse cada vez que desee adquirir algún producto en el establecimiento.
  • Supermercado: este tipo de establecimientos pueden abarcar una superficie de 500 hasta 4 mil 500 m², pueden ser de una o dos plantas, dependiendo de la conveniencia del propietario y gerente. Estos se sitúan en áreas urbanas o citadinas, dentro de centros comerciales y por lo general cuentan con un espacio grande de estacionamiento para los automóviles de clientes.
  • Hipermercado: establecimientos que se sitúan de manera estratégica en los espacios concurridos de las ciudades, con extensiones que van desde los 4 mil 500 hasta los 10 mil m². Incluyen la venta de productos al mayor, y es más común que en los supermercados, ver en ellos la venta electrodomésticos.
  • Mega mercado: establecimientos gigantes que se extienden más allá de los 10 mil m². Por lo general brindan servicios adicionales como farmacia, revelado fotográfico, óptica, restaurante, taller mecánico, entre otros, y existe más de uno en una misma ciudad o provincia. Pueden ser de dos o más pisos, dependiendo de la conveniencia del propietario o gerente.

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