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Rapid prototyping (RP)

El prototipado rápido es una forma de medir y mejorar la usabilidad a partir de sesiones organizadas de prueba con un pequeño número de usuarios.

¿Cómo se consigue un rapid prototyping?

El material que se testa en un rapid prototyping o prototipado rápido son prototipos simples y los usuarios expresan en alto cómo harían para utilizar esa aplicación en base a los datos que les han proporcionado sobre ella. Consiste además en varias etapas, pues tras cada día de prueba, se discuten los resultados obtenidos, optimizando el prototipo a cada día que pasa.

¿Para qué se usa el rapid prototyping?

Con el prototipado rápido se pueden crear objetos que son similares a otros y así probarlos antes de su lanzamiento sin que supongan un gasto de recursos. De esta manera, el uso de este tipo de prototipado se convierte en algo meramente industrial y se usa como el paso previo a hacer series de productos. Además, nos permite tener nuestro prototipo en un espacio de tiempo breve.

Ejemplos de rapid protyping

Existen muchas aplicaciones que tienen el prototipado rápido, como piezas de vehículos o prótesis médicas. Además, existen varias técnicas que pueden utilizarse para las series más cortas.

  • Por impresión 3D: Es la forma más común de crear prototipos rápidos. En este grupo, además, existen cuatro procesos distintos de prototipado.
  • Estereolitografía y luz selectiva: Se trata de una técnica que permite crear piezas con resina fotosensible que se trabaja con luz ultravioleta. En el caso de que la luz no fuera un haz, sino una lámpara, la técnica sería la de luz selectiva. Ambas están basadas en el mismo principio y sus resultados son similares.
  • Sinterización por láser selectiva: Con esta técnica, la creación de la pieza se hace mediante capas que fusionan el polvo. El resultado acaba siendo una pieza muy resistente, aunque esto depende en gran parte del tipo de polvos, pues el fusionado se hace con un láser muy potente que lo derrite.
  • Deposición de material fundido: La segunda técnica más popular, utiliza material usado que se enrolla en una bobina con forma de filamento fino. Este filamento se funde en la impresora y se difunde por una boquilla. Es la técnica más económica y eso la convierte en útil en cualquier fase de producción, aunque no es tan resistente como las anteriores.
  • Polyjet o inyección triple: Con este prototipado rápido se busca crear objetos aunando materiales y colores utilizando fotopolímeros que se trabajan con luz ultravioleta. Este método no trabaja por capas, sino por cabezas de impresión que vierten microgotas de material a una plataforma. A medida que esto ocurre, la luz ultravioleta solidifica la materia.
  • Corte con láser: Es una de las técnicas más versátiles y muchas veces se puede prescindir de ella. El coste es más bajo que el resto, lo que quiere decir que el material no es igual de bueno. Aun así, con esta técnica se pueden procesar muchos materiales y en los metales, pueden hacerse formas complejas al poder doblarse. Su principal ventaja es que se puede usar el mismo diseño para producir piezas y podemos hacer muchos productos sin modificarlos.
  • Prototipado rápido con CNC: También conocido como proceso mecanizado, el CNC se encarga de eliminar material del bloque inicialmente usado de material con el que se va a hacer la pieza. Así se obtiene la forma que buscamos y generalmente, el material usado es metal. Aun así, el fallo que tiene es que no es tan efectiva en términos de agilidad, ni tan versátil como el resto.  

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