Nike recluta al veterano Elliott Hill como nuevo CEO de la compañía
Nike saca de su retiro al veterano directivo Elliott Hill, que será el nuevo CEO de la compañía
Elliott Hill, que se retiró en 2020, regresará a Nike para convertirse en el nuevo CEO y presidente de la compañía en sustitución de John Donahoe.
Es una de las marcas más icónicas sobre la faz de la Tierra, pero en los últimos tiempos Nike ha perdido buena parte de su fulgor y arrastra serios problemas económicos. Por esta razón, y en vista de que la compañía necesita ayuda de manera absolutamente perentoria para remontar el vuelo, el consejo de administración ha decidido llamar a la puerta de Elliott Hill, que se retiró en 2020 y estuvo ligado profesionalmente al fabricante estadounidense de artículos deportivos durante más de tres décadas. Hill será el nuevo CEO y presidente de Nike.
Hill, de 60 años, ocupó hasta su retiro hace cuatro años múltiples cargos de responsabilidad en el seno de Nike y cuando abandonó su actividad profesional en 2020, desempeñaba el puesto de President, Consumer & Marketplace en la compañía.
A partir del próximo 14 de octubre Hill se convertirá oficialmente en el nuevo CEO y presidente de Nike. Hasta entonces seguirá a los mandos de la multinacional norteamericana John Donahoe, que es CEO y presidente de Nike desde enero de 2020 y que será cesado cuando se formalice su reemplazo por Elliott Hill.
Antes de recalar en Nike, Donahue fue presidente y CEO de eBay y ocupó asimismo el cargo de presidente del consejo de PayPal. El CEO saliente de Nike aterrizó en la marca de artículos deportivos con la esperanza de modernizarla gracias a su amplia experiencia en el ramo de la tecnología.
Buena parte de la estrategia de Donahue al frente de Nike ha pivotado en torno a las ventas directas. Sin embargo, el espacio que han dejado los productos de Nike en las tiendas ha sido ocupado por los artículos de la competencia. Y ello ha otorgado a la postre una mayor visibilidad a los productos de sus rivales.
Nike no ha podido mantener la bonanza en las ventas que propició el coronavirus
La crisis a la que se enfrenta actualmente Nike no fue en modo alguno fácil de anticipar. Durante la pandemia del coronavirus, cuando mucha gente se volcó en el deporte, las ventas de la compañía pegaron un brinco del 25%. Y simultáneamente las ventas al alza a través de la web tuvieron un efecto balsámico en la compañía, que de esta forma no tenía que compartir los ingresos con los retailers.
Sin embargo, el «boom» emanado del COVID-19 no se prolongó lamentablemente en el tiempo. Y en su último ejercicio fiscal las ventas de Nike se derrumbaron por debajo de los 51.400 millones de dólares. Durante el verano la compañía advirtió además de un más que posible declive en las ventas en el año corriente, si bien había profetizado previamente un incremento.
De acuerdo con los expertos, con Donahue a los mandos Nike habría echado asimismo el freno a las innovaciones tecnológicas para proveer de mayor atractivo a su equipamiento deportivo. Además, la compañía habría contribuido también a saturar el mercado con sus nuevas ediciones de modelos clásicos de zapatillas como las Air Force 1 y las Air Jordan 1.
Hace unos meses Nike se anotó, no obstante, una gran victoria y se convirtió en el nuevo proveedor de equipamiento deportivo de la selección alemana de fútbol alemana de fútbol, al que su rival Adidas llevaba unido desde hace más de 70 años.
Nike está actualmente a merced de un programa de austeridad implementado por Donahoe cuyo último objetivo es recortar los costes de la compañía en alrededor de 2.000 millones de dólares. Este programa incluye asimismo la reducción del 2% de la plantilla de la empresa.
Para garantizar una transición sin fricciones Donahoe permanecerá en el consejo de administración de Nike en calidad de asesor hasta finales del próximo mes de enero.
El cambio de liderazgo en Nike ha sido muy bien recibido por los mercados bursátiles, donde los títulos de la compañía se dispararon ayer aproximadamente un 7,5%.