Las marcas tienen que dar portazo al modelo tradicional: los retos ante las nuevas exigencias
Estos son algunos de los retos a los que se enfrentan las marcas en lo referido a las exigencias de los consumidores.
AnunciantesUna esposa abierta
Las marcas se encuentran ante un panorama en el que los consumidores dan mucha importancia a la personalidad de las mismas y a los valores compartidos con ellas. Más allá de tratarse de una empresa, deben representar e identificarse con alguna causa social, de cara a ser más cercanas y alcanzar a los clientes potenciales.
«Tras décadas de dominio de la marca como actor meramente funcional, ha irrumpido en el quehacer de sus creadores y gestores lo que las personas sienten, viven, desean, piensan o incluso padecen en su relación con el universo de las marcas y el consumo», aseguró Quico Vidal, fundador de la consultora Nadie, durante el evento ‘¿Question Marks?‘, celebrado en el Club Matador.
Esta cita entre creadores y gestores de marcas como Cosentino, Telefónica, TOUS, Adolfo Domínguez y Cuidkers sirvió para poner en común las cuestiones e interrogantes que afectan a la creación y el desarrollo de marcas contemporáneas.
Compras muy motivadas por los principios éticos
Los clientes son cada vez más exigentes con las marcas que consumen. Buscan, además, que sus compras estén integradas en un marco de principios éticos. Sin embargo, en palabras del fundador de Nadie, «otras muchas han encontrado en un enfoque tradicional de este ámbito una oportunidad para alargar la vida de sus identidades tradicionales, llevando a muchos consumidores a ’arquear la ceja’ ante la presencia de los nuevos valores en el ámbito del consumo, en forma de proclamas irrelevantes de sostenibilidad, diversidad o compromiso».
La cita sirvió, asimismo, para debatir en torno a la figura del trabajador en este contexto. Así, se señaló que las marcas y sus compañías deben ser entidades indisociables con un propósito claro, reflejado en su cultura corporativa y en sus prácticas.
Por otro lado, los participantes se preguntaron cómo en este nuevo escenario de hiperconexión se puede construir un marco ético y de valores. En este sentido, surgió la cuestión de cómo se pueden tratar conceptos como privacidad, inclusividad, brecha digital o gestión de datos si en ningún momento se puede tener una perspectiva.
