LVMH, protagonista en la lujosa ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos
El lujo de LVMH centellea en la fastuosa ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos
La fastuosa ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París fue extraordinariamente pródiga en "product placement". Y las protagonistas de ese emplazamiento de producto fueron las marcas del conglomerado francés del lujo LVMH.
Alabada y vilipendiada casi a partes iguales, la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París 2024, que se celebró ayer por la tarde en el Sena, no dejó indiferente a nadie. El apoteósico regreso a los escenarios de Céline Dion, que después de cuatro años volvió a dar cuenta de su portentosa voz en directo tras ser diagnosticada con el síndrome de la persona rígida, la espectacular recreación de la revolución francesa a cargo de la banda de «death metal» Gojira, que actuó frente a una María Antonieta decapitada, y el emotivo traspaso de la antorcha olímpica del exfutbolista galo Zinedine Zidane al tenista español Rafa Nadal fueron algunos de los momentos más destacados de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París 2024.
Esa fastuosa ceremonia inaugural fue además extraordinariamente pródiga en «product placement». Y las protagonistas de ese emplazamiento de producto fueron las marcas del conglomerado francés del lujo LVMH, que ha abonado, no en vano, la friolera de 150 millones de euros para convertirse en sponsor de la cita olímpica parisina.
Los icónicos baúles de Louis Vuitton, especialmente rediseñados para la ocasión para procurar cobijo a la antorcha y a las medallas olímpicas, acapararon ayer muchísimos flashes durante la ceremonia inaugural de París 2024.
París 2024, la cita olímpica más lujosa
Louis Vuitton no fue, en todo caso, la única filial de LVMH que se lució ayer en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos. Dior, subsidiaria también del emporio capitaneado por Bernard Arnault, vistió a la cantante estadounidense Lady Gaga durante su reinterpretación del icónico tema «Mon truc en plumes» de Zizi Jeanmarie. La célebre «maison» francesa rubricó asimismo el «outfit» de la artista francesa Aya Nakamura, cuya actuación fue otro de los platos fuertes de la ceremonia inaugural de París 2024.
El espectacular vestido de la «mezzosoprano» francesa Axelle Saint-Cirel, que entonó «La Marsellesa» desde el tejado del Grand Palais de París enfundada en un traje de más de 8 metros de largo inspirado en la bandera de Francia, llevaba también la firma de Dior. La filial de LVHM fue asimismo la artífice del vestido lucido durante la ceremonia por la cantante canadiense Céline Dion, que estaba ornado con miles de perlas y más de 500 metros de flecos cosidos a mano.
Berluti, una firma de moda adscrita también a LVMH, vistió asimismo a los integrantes del equipo nacional francés durante la ceremonia inaugural con trajes inspirados en los colores de la bandera francesa y un elegante corte de esmoquin.
Y los vinos espumosos de Moët Hennessy, que forma asimismo parte del conglomerado francés LVMH, regaron también generosamente la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París 2024.
Conviene además hacer notar que la firma de joyería Chaumet ha diseñado asimismo la antorcha olímpica y también las medallas que se colgarán en el transcurso de las próximas dos semanas los atletas que logren encaramarse al podio en París 2024.

Es la primera vez que una firma procedente del universo del lujo tiene un rol también prominente en unos Juegos Olímpicos. Bien es cierto que marcas de lujo habían fijado previamente la mirada en deportes tradicionalmente emparentados con los más acaudalados como el tenis, el polo, el golf o las regatas, pero el patrocinio de los Juegos Olímpicos de París por parte de LVMH es absolutamente insólito. Para el emporio empresarial de Bernard Arnault su participación en París 2024 es quizás también una forma de tirar la caña a quienes consumen artículos de lujo sobre todo y ante modo manera aspiracional y que poco a poco y a la chita callando contribuyen ya al 60% de las ventas en el ramo del lujo, de acuerdo con un reciente informe de Boston Consulting Group.
«Nuestra alianza con los Juegos Olímpicos de París 2024 no tiene nada que ver con la promoción de LVMH sino con el hecho de subrayar el ‘know-how’ de nuestras marcas y la poderosa expresión de nuestra creatividad«, aseguraba hace aproximadamente un mes en declaraciones a WWD Antoine Arnault, el hijo mayor de Bernard Arnault. «Nuestro deseo principal es poner de relieve el ‘know-how’ creativo e innovador de Francia y su proverbial artesanía en todos los momentos de celebración de los Juegos. Si los franceses y el resto del mundo se percatan y terminan admirando nuestra tradición, entonces ya habremos tenido éxito», enfatiza Antoine Arnault.
LVHM asegura que su dar fuelle a las ventas no es el principal objetivo de su alianza con París 2024
«Cientos de miles de personas y turistas, quizás millones, vendrán a Paris durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos y nuestras tiendas darán la bienvenida a aquellos que deseen efectuar alguna compra, pero me reitero, los beneficios en el plano financiero no han sido jamás el principal objetivo de esta alianza«, asevera el primogénito del patriarca de LVHM.
No obstante, y pese a las palabras de Antoine Arnault, que niega que LVMH busque espolear las ventas con su alianza con los Juegos Olímpicos de París 2024, a nadie se le escapa que la compañía tiene mucho que ganar con fuerte involucración en la cita olímpica. Al fin y al cabo, los atletas que concurren actualmente en París proporcionarán a LVMH una alta visibilidad y hablan además un lenguaje absolutamente universal, pues todo el mundo respeta sus logros en el plano deportivo. LeBron James protagonizaba, no en vano, este año una campaña para Louis Vuitton. Y cada vez más atletas copan las portadas de revistas de moda como Vogue o Harper’s Bazaar.
La alianza de LVMH con los Juegos Olímpicos de París 2024 es la culminación de una lucrativa relación que lleva forjándose en realidad desde años: la de la moda y el deporte.
A diferencia de los influencers adscritos al segmento de la moda, que tiene la fama (a veces absolutamente merecida) de bailar el agua a cualquier marca que le extienda un cheque con suficientes ceros, los deportistas conectan mejor con el consumidor de a pie y encarnan también valores universalmente deseables: el rendimiento, la excelencia y la disciplina.
Ello no quiere decir, no obstante, que los fans del deporte vayan a devenir súbitamente en fans del lujo. Es simplemente que el lujo, que durante mucho tiempo ignoró el poder aspiracional del deporte, está empezando a utilizarlo en su propio beneficio.
Hace un par de años Bernard Arnault, CEO y propietario de LVMH, definía a Louis Vuitton, la joya de la corona de su emporio empresarial, no como una mera firma de moda sino una marca cultural en toda regla que aspiraba a posicionarse en el centro de la confluencia del deporte, la música y el arte.
Con el patrocinio de los Juegos Olímpicos de París 2024 Arnault parece estar aplicando los preceptos por los que se rige Louis Vuitton a toda la compañía que lidera en su conjunto. LVMH aspira a conquistar la medalla de oro en París y tras la suntuosa ceremonia inaugural de ayer la roza ya con los dedos.