La revolucionaria historia de la publicidad contada en un minuto
Desde que en 1704 apareció el primer anuncio publicitario en The Boston News-Letter hasta hoy, la industria de la publicidad ha sufrido una revolución en poco más de tres siglos. Los cambios del sector se han producido a velocidad vertiginosa, pero sobre todo son las últimas innovaciones que han venido de la mano de las tecnologías y plataformas que han nacido en la última década –Facebook, Twitter, Pinterest, etc.- las que han transformado la forma en la que las marcas se comunican y llegan a los consumidores.
Mashable acaba de publicar un vídeo en el que en apenas 60 segundos ofrece una visión panorámica sobre la evolución de los espacios publicitarios, desde la aparición de los primeros anuncios impresos, pasando por la creación de las agencias o de otros de formatos publicitarios.
Fue en el siglo XVIII cuando la publicidad impresa comenzó a expandirse. Un poco más tarde, en 1835, aparecieron las primeras vallas publicitarias, y ya a finales de siglo, empresas como Kodak comenzaron a preocuparse por su identidad de marca.
A principios del siglo XIX aparecieron los primeros eventos patrocinados, y empresas como Ford dieron sus primeros pasos realizando una publicidad más llamativa. En la década de los veinte las marcas comenzaron a darse cuenta del gran éxito que tenían las fórmulas de narración dramática en la radio -especialmente entre la audiencia femenina- y lo vieron como un auténtico filón para promocionarse en este medio, antecedente del que sería el primer anuncio comercial de la historia de la televisión, que llegó en 1941 y que tan solo costó 9 dólares.
Pero quizás el gran hito fue cuando los psicólogos se involucraron en la publicidad y comenzaron a realizar estudios de mercado e investigación para determinar los perfiles del público y calcular tácticas para llegar mejor a los consumidores. Los presupuestos fueron aumentando cada vez más hasta que internet entró a ser un actor más en el juego de la publicidad, y en el año 2000 todas las marcas estaban ansiosas por entrar a formar parte de esa nutrida red en la que había más de cinco millones de usuarios en el año.