El futuro de los influencers está en la IA (y en los clones digitales)
Por qué el influencer definitivo podrías ser tú (escoltado por un ejército de clones con IA)
Los avatares generados con IA podrían convertir al usuario en el influencer definitivo (y acecharlo en todos los rincones de la red de redes con ofertas promocionales).
En las redes sociales podría estar gestándose a la chita callando una nueva estirpe de influencers. Y esos prescriptores de nueva hornada serán más eficaces que los creadores convencionales de carne y hueso, lograrán hacerse oír en medio del mundanal ruido en las plataformas 2.0 y tendrán «superpoderes» (jamás vistos antes) a la hora de interactuar con el usuario en estos canales. Esa nueva generación de influencers podría, de hecho, marcar un antes y un después en la publicidad en las redes sociales. Tales prescriptores estarán hechos a imagen y semejanza de que quienes habitan esas plataformas: los usuarios de a pie. Y serán, de hecho, sus clones.
Meta y Snapchat se han sacado recientemente de la chistera nuevas funciones capaces de transformar los selfis del usuario en avatares generados con IA. Esta novedad no es particularmente rompedora, pues en la red de redes hay ya toda una plétora de webs que con la inestimable ayuda de la IA son capaces de transformar fotografías en avatares increíblemente realistas.
Sin embargo, las funcionalidades que Meta y Snapchat han estrenado recientemente en sus dominios (con los nombres de «Imagined for You» y «My Selfie» respectivamente) son más prometedoras de lo que parecen a bote pronto. Y podrían plantar la simiente de una nueva y revolucionaria manera de hacer publicidad en las redes sociales.
«Meta y Snapchat son básicamente sofisticados sistemas publicitarios. Lo que se vende en estas plataformas es la atención del usuario y la oportunidad de persuadir a ese usuario. Y los nuevos avatares generados con IA que acaban de recalar en Meta y Snapchat podrían convertirse en herramientas increíblemente atractivas desde el punto de vista de la persuasión (más incluso que los influencers al uso). Hay investigaciones que ponen de manifiesto que cuando el usuario se ve sí mismo utilizando un producto en particular, se reducen notablemente las barreras a la hora de comprar ese producto. Precisamente por esta razón hay tantos anuncios protagonizados por personas ‘normales’, actores vestidos como gente normal y corriente. Confrontado con este tipo de anuncios, el consumidor llega a la conclusión de que si el producto promocionado surte efecto en quienes protagonizan esas campañas, ese producto impactará también en él de forma positiva», explica Arun Lakshmanan, profesor asociado de marketing en la Universidad de Búfalo, en declaraciones a The Hollywood Reporter.
La publicidad protagonizada por el propio usuario (y sus clones) podría relevar a los influencers convencionales en las redes sociales
Podríamos estar a las puertas de una nueva era en la que un populoso ejército de «döppelgangers» digitales acecharán al usuario en todos los rincones de la red de redes tratando de venderle todo tipo de productos y servicios (como lo hacen ya hoy en día los influencers). En un futuro no muy lejano las redes sociales estarán llenas hasta los topes de dobles virtuales que, vitaminados con jugosos datos sobre el historial de compras del usuario (y también con íntimos detalles de su vida personal), acosarán al internauta hasta que este se avenga por fin a hacer clic en el botón de compra..
Más allá de la publicidad hiperpersonalizada y dirigida a la venta, los avatares generados con IA albergan, no obstante, en sus entrañas más usos potenciales, que son quizás algo menos inquietantes. «Este tipo de avatares podrían asumir una amplísima panoplia de tareas, desde hacer la lista de la compra o agendar una cita con un amigo», señala Kai Gayoso, responsable de estrategia digital de Range Media Partners. «Hay todo tipo de tareas menores que los avatares generados con IA podrían asumir en nombre del usuario en la cotidianeidad del día a día», insiste Gayoso.
«Existe, no obstante, el peligro de que estos avatares generados con IA se conviertan en una suerte de cámara de eco donde todo lo que diga el usuario sea celebrado por una nutrida tropa de clones cuyo único cometido será procurar soporte a las ideas del propio usuario. Y eso no es definitivamente positivo para nadie», advierte Gayoso.