Reflexión sobre el uso de la Inteligencia Artificial
¿Es la IA una amenaza o un aliado?
Susana Sebrango, Managing Director en People reflexiona sobre cómo la IA influye en nuestra manera de pensar y vivir por la participación de People en Conectados.
ConectadosAgencia People
Este es el primer artículo que escribo después de haber conocido Chat GPT o IA y parecía lejos, pero el futuro ha llegado para quedarse.
Lo primero que hice fue pedirle al chat que me escribiese un artículo sobre sobre la importancia de las personas en marketing con la introducción de la inteligencia artificial.
Aluciné. En nanosegundos, tenía un artículo muy correcto en mis manos, sin necesidad de dedicar tiempo a investigar sobre el tema o a esperar a que me llegase la inspiración. Y la verdad es que he de reconocer que mis reacciones pasaron por diferentes fases. Primero pensé en la cantidad de tiempo que nos iba a ahorrar esta tecnología en nuestra vida profesional, no podía creer que en menos de un minuto, pudiese tener un artículo preparado para ser publicado.
Pero pronto, una sensación de vértigo me invadió y estuve varios días sin dar crédito a todo esto. Podía dar instrucciones sobre el tono, la longitud, el estilo, hasta convertir ese «artículo correcto», en algo que podía validar como si hubiese salido de mi cabeza. ¡El resultado era alucinante! Inmediatamente, millones de preguntas me venían a la cabeza: ¿Cuántos puestos de trabajo desaparecerán? ¿Cómo diferenciaremos si un contenido es de una persona o de una máquina? ¿Dónde quedará el pensamiento crítico y la creatividad? ¿Qué haremos con todo el tiempo que ahorraremos en tareas automáticas? Pero, ¿esto es bueno o es malo?
Quizás porque hemos visto muchas pelis futuristas, donde las máquinas conquistan a los hombres y estos son seres adormecidos esclavos de las mismas, el primer sentimiento al darme cuenta de que esto ya no es tan remoto, fue de rechazo frontal.
Pero después de varios días reflexionando e investigando sobre el tema (con ayuda de la IA), he llegado a la conclusión de que hay que hay que adaptarse y no darle la espalda a esta realidad. La clave es el uso de la tecnología de una forma responsable y ética, y esto está en cada uno de nosotros y también ha de ser regulado. No solo han cambiado las normas del juego, ha cambiado el tablero, y es nuestra responsabilidad aprender a jugar la partida.
La tecnología siempre ha tenido las dos caras de la moneda. Nuestra vida es mejor con la tecnología: mayor acceso a la información, mayor eficiencia, más precisión, y mayor calidad de vida en general, pero un mal uso puede ser catastrófico y es por esto que hay que poner unas reglas que preserven la ética y la responsabilidad.
¿Por qué no es ético copiar de una persona, y está definido como plagio, pero sí podemos copiar lo que dice una máquina y decir que es cosa nuestra? IA como base de inspiración y de investigación, bienvenido. Uso de la IA en modo de la suplantación, con un criterio de pereza en el que trabajan las máquinas en vez de los humanos, me resisto.
Potenciemos la estrategia y la creatividad. Para evolucionar hay que innovar, y la innovación no está en el pasado, está en el presente para cambiar el futuro.
Me resisto a pensar un mundo donde solo la tecnología es la protagonista. Salgamos de la zona de confort que nos dan las máquinas. Estimulemos el pensamiento crítico, retémonos a nosotros mismos, tratemos de salir de la burbuja de las segmentaciones en la que nos mete la tecnología, pensando que es lo que queremos escuchar. Abramos la mente, porque todo esto, no viene a sustituir, viene a complementar, a conseguir más tiempo para los seres humanos, tiempo que queremos dedicar a sentir, experimentar, estar con los que más queremos.
Riámonos hasta que nos duela la tripa, queramos hasta que pensemos que no se puede más, busquemos emociones que nos pongan los pelos de punta. Y es ahí, donde el papel de los seres humanos es relevante, de persona a persona, o en mi mundo de marketing, de empresa a persona, buscando la empatía, la emoción, porque eso no hay dato que lo pueda medir, se siente o no, y la tecnología, al menos por ahora, no es capaz de ocupar ese lugar.
Y una vez escrito mi artículo, en vez de haber copiado ese «artículo correcto» que me sugería la IA, me surge la siguiente pregunta: ¿Hubiese sido capaz de escribir esto o algo parecido con el ChatGPT? Pues quizás sí, y si la respuesta es no, este artículo servirá para alimentar la base de datos de la máquina una vez lo publique para que alguien en algún momento sea capaz de escribir algo parecido si así lo quiere, pero mi sensación de satisfacción después de escribirlo de la forma que sé, desde mi cabeza pero colaborando con la IA, no es exportable a una base de datos, eso queda solo para mí y para la reflexión de quién pueda leer esto.
Por Susana Sebrango, Managing Director en People.