Gucci y Harry Styles, en el disparadero por una "inquietante" campaña
Gucci, en la picota por una campaña en la que Harry Styles posa junto a una cama infantil
En la campaña de Gucci Harry Styles posa junto a lo que parece un colchón de tamaño infantil y luce asimismo una camiseta en la que hay estampado un osito de color rosa con el semblante malhumorado.
Marketing y PublicidadImagen de la campaña protagonizada por Harry Styles para Gucci
Cuando resuenan todavía los ecos de la cacareada campaña de Balenciaga en la que varios niños y niñas de corta edad posaban junto a ositos de peluche de estética «bondage», otra firma de lujo, Gucci en esta ocasión, ha sido colocada en el disparadero por unas imágenes teñidas también de controversia (a ojos de algunos al menos).
Las imágenes de la discordia forman parte de la campaña «HA HA HA» que el cantante británico protagoniza para la firma italiana.
En las instantáneas Harry Styles, que lleva colaborando con Gucci desde hace varios años, posa junto a lo que parece un colchón de tamaño infantil y luce asimismo una camiseta en la que hay estampado un osito de color rosa con el semblante malhumorado.
«Quiero más bayas y ese sentimiento veraniego» es la frase que puede leerse en la camiseta (que Gucci toma prestada de la letra de la canción «Watermelon Sugar» publicada en 2019 por Harry Styles).
La campaña, que emerge de la amistad entre Harry Styles y Alessandro Michele, director creativo hasta hace poco de Gucci, pivota en torno al juego, asegura la compañía.
Algunos usuarios han tildado de inadecuadas e inquietantes las imágenes
Rubricadas por Mark Bothwick, las imágenes que forman parte de la campaña «HA HA HA» colocan bajo los focos prendas de tintes románticos, fantásticos y vintage, asegura Gucci en su página web.
Sin embargo, a ojos de algunos usuarios de las redes sociales las fotografías de la campaña de Gucci son inadecuadas e inquietantes y sugieren que su protagonista es hasta cierto punto «un pervertido».
La campaña, ejecutada el pasado mes de noviembre, fue conceptualizada por Alessandro Michele, que se desvinculaba hace aproximadamente un mes de Gucci y ya no está ligado profesionalmente a la firma transalpina.
Se da la circunstancia de que tanto Gucci como Balenciaga son filiales del conglomerado parisino de firmas de lujo Kering.
Aunque las fotos de la nueva campaña de Harry Styles para Gucci han levantado ampollas entre algunos usuarios en las redes sociales, las críticas dirigidas contra ella han sido mucho menos feroces que las lanzadas en su día contra Balenciaga, en la picota por dos campañas, una en la que varios niños posaban junto a ositos de peluche de inspiración BDSM y otra en la que aparecía una sentencia judicial directamente emparentada con la pornografía infantil.
Balenciaga retiró ambas campañas y se disculpó públicamente por uno de los peores «faux pas» que se recuerdan en la historia de la moda. Posteriormente entonó también el «mea culpa» Demna Gvasalia, el director artístico de Balenciaga. «Fue inapropiado elegir a niños para promocionar objetos que nada tenían que ver con ellos», se lamentó el diseñador de origen georgiano.