líderes en noticias de marketing, publicidad y marcas

¿Cómo recompensará Donald Trump a Elon Musk por su apoyo en la campaña?

Elon Musk ha sido el más fiel escudero de Trump: ¿será honrado ahora con galones de coronel?

La contribución de Elon Musk al triunfo electoral de Donald Trump es más que evidente y reportará probablemente réditos (empresariales y políticos) al multimillonario de origen sudafricano.

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra Actualizado el

En los últimos meses Elon Musk ha amplificado hasta el infinito y más allá las proclamas electorales de Donald Trump en X, la red social otrora conocida como Twitter que el empresario sudafricano compró hace dos años por 44.000 millones de dólares, una cifra que se antoja ahora menos exorbitante en vista del arrollador e innegable impacto que ha tenido esta plataforma en la victoria del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos.

Con la inestimable ayuda de X Musk ha logrado colocarse en el epicentro del poder político allende los mares. Ayer mismo, horas antes de que se hiciera oficial la victoria de Donald Trump en las urnas, el multimillonario publicó en X un fotomontaje en el que se veía a Musk sujetando un lavabo en el interior del Despacho Oval de la Casa Blanca. Esa curiosa imagen (convertida a la postre en viral) iba acompañada de la siguiente frase: «Let’s sink in» (algo así como «Deja que cale» en español).

Ese fotomontaje se mira en realidad en el espejo de una imagen muy similar (en la que acaparaba también todos los focos un lavabo) que Musk hizo pública cuando compró Twitter hace dos años. Para algunos la fotografía publicada ayer por el dueño de X no es sino una metáfora (hasta cierto punto inquietante) que deja claro que, si en 2022 Musk echó el lazo a Twitter, ahora ha logrado también «comprar» la Casa Blanca.

La contribución de Musk al triunfo electoral de Donald Trump es más que evidente y reportará probablemente beneficios al empresario sudafricano. Por lo pronto en el discurso en el que Trump se proclamaba vencedor en las elecciones celebradas el pasado martes el próximo presidente de Estados Unidos tuvo a bien dedicar unas palabras de agradecimiento a Musk. «Tenemos una nueva estrella, una estrella ha nacido: Elon», decía ayer Trump. El republicano dejaba claro a continuación que bajo su batuta el que ha sido uno de sus más fieles acólitos en su carrera a la Casa Blanca sería sin duda recompensado apropiadamente. «Tenemos que proteger a nuestros genios, no tenemos muchos», aseveraba el presidente electo de Estados Unidos.

Musk no solo ha apoyado a Trump con mensajes (a veces ciertos, otras flagrantemente falsos) diseminados a través de X, sino que le ha procurado también soporte financiero. Los más de 100 millones de dólares que Musk ha donado a la campaña de Trump son, no obstante, solo una pequeña gota en el océano si los comparamos con los 205.000 millones de dólares en los que está valorada la fortuna personal del sudafricano.

Las empresas de Elon Musk tienen mucho que ganar con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca

No obstante, y pese a que el dinero que ha desembolsado Musk en la campaña de Trump no ha mermado en modo alguno su colosal patrimonio, lo cierto es que ayer mismo ya hubo señales de que ese dinero podría haber sido una atinadísima inversión. Los títulos de Tesla pegaron ayer un brinco del 15% en los parqués bursátiles. Y si X y SpaceX cotizaran también en bolsa, sus acciones se habrían disparado también probablemente.

El precio de las criptomonedas, que Elon Musk apoya sin ambages, ha protagonizado igualmente una subida meteórica en las últimas horas.

Dan Ives, analista de la empresa financiera Wedbush Securities, está convencido de que, aupado por la victoria de Trump, el valor de Tesla podría incrementarse en nada más y nada menos que 200.000 millones de dólares (que se añadirían los 900.000 millones de dólares en los que está cifrada actualmente su capitalización de mercado). Y gracias a la subida en el valor de Tesla, la fortuna personal de Musk podría aumentar también en 26.000 millones de dólares.

En la futura administración liderada por Donald Trump tiene también mucho que ganar SpaceX, la empresa aeroespacial de Trump. Esta compañía tiene ya varios contratos con el Gobierno estadounidense. Y el mes pasado echó, de hecho, el guante a contratos valorados en más de 700 millones de dólares por parte de la Fuerza Espacial de Estados Unidos. En el transcurso de la última década, SpaceX y Tesla habrían rubricado contratos con el Ejecutivo estadounidense valorados en al menos 15.400 millones de dólares, de acuerdo con The New York Times.

En tanto en cuanto Musk ha seguido siendo agasajado con contratos por parte de la administración capitaneada por Biden, todo apunta a que esos contratos no harán sino pegar el estirón con Trump en la Casa Blanca.

La victoria de Trump dará fuelle también probablemente a X, la red social cuyo algoritmo ha favorecido claramente al candidato republicano en el transcurso de los últimos meses. El control total que Musk tiene de esta red social le ha permitido amplificar notablemente las proclamas electorales de Trump. Y la cuenta del sudafricano, que tiene a su vera a más de 200 millones de seguidores en X, es, de hecho, la más grande en esta plataforma. Durante la campaña electoral Musk ha llegado a publicar más de 100 veces al día en X, una plataforma que ha sido indudablemente crucial en la victoria de Trump en las elecciones celebradas el pasado martes en Estados Unidos.

¿Se abrirá paso Elon Musk en el gabinete de Donald Trump?

Los beneficios de Elon Musk a cuenta de la victoria de Trump en los comicios podrían trascender además los confines del universo empresarial y trocarse también a la postre en ventajas de naturaleza política. En septiembre Trump prometió, no en vano, que podría a Musk al frente de un departamento de nueva hornada: el Departamento de Eficiencia Gubernamental. Este puesto permitiría al empresario sudafricano menguar ostensiblemente la burocracia que tanto él como Trump creen que lleva frenando a Estados Unidos desde hace años.

No obstante, si Trump premia realmente a Musk con este puesto, el empresario sudafricano tendría que confiar la dirección de Tesla y el resto de sus empresas a personas de su confianza (lo cual no resultará en modo alguno fácil).

Así y todo, Musk solo tendría que apearse de la dirección de sus múltiples empresas si Trump le ofreciera un trabajo gubernamental a tiempo completo. Si el puesto fuera meramente a tiempo parcial, tal y como especulan algunos expertos, Musk podría simultanearlo perfectamente con la dirección de Tesla y el resto de sus compañías.

Si Musk se cuela efectivamente el Gobierno de Estados Unidos, sus empresas lo tendrían definitivamente más fácil para sortear las regulaciones gubernamentales, que en no pocas ocasiones han demorado las pruebas efectuadas por SpaceX y también el despliegue de los Robotaxis de Tesla.

La alianza formada por Musk y Trump propiciará que Estados Unidos incursione en un territorio inexplorado hasta la fecha. El mundo empresarial siempre ha buscado activamente la influencia en el Gobierno, pero nunca la relación había sido tan estrecha como lo será presumiblemente a partir del próximo mes de enero, cuando Trump se convierta en el nuevo presidente de Estados Unidos.

Además, el binomio que conforman Musk y Trump es también absolutamente inusitado. Los dos integrantes de ese dúo son no solo el epítome de la extravagancia (rayana casi en la locura), sino que en el plano moral están también a años luz de la corriente dominante.

¿Lograrán no colisionar los egos (de hechuras ciclópeas) de Musk y Trump?

Sin embargo, y aunque Musk y Trump tienen muchas cosas en común, también otras muchas cosas que les separan. En calidad de CEO del fabricante de vehículos eléctricos Tesla, Musk abjura lógicamente del petróleo, al que Trump endilga, en cambio, el adjetivo calificativo de «oro líquido».

Además, la agresiva política de aranceles que Trump prevé imponer sobre China podría dañar severamente los negocios de Musk con su el gigante asiático.

Conviene asimismo no perder de vista que la dupla formada por Musk y Trump supura narcisismo por todos los poros. Y los egos de quienes integran ese dúo podrían colisionar de manera absolutamente estrepitosa. No obstante, si sus egos logran cohabitar más o menos pacíficamente (sin opacarse mutuamente), podría estar gestándose uno de los duetos políticos más poderosos (y probablemente peligrosos) de la historia.

Newsletter ¡Suscríbete a nuestra newsletter! WhatsApp Sigue a MarketingDirecto.com en WhatsApp

 

El podcast Digital Talks by t2ó aborda la cultura de la innovación para impulsar los perfiles del futuroAnteriorSigueinteDunkin' lanza el "Dunkin' Solidario" en apoyo a los afectados por la DANA en Valencia