¿Corre peligro el liderazgo del iPhone por el atraso de Apple en la IA?
Por qué la apatía de Apple a la hora de abrazar la IA podría propiciar la caída del Olimpo del iPhone
La pasmosa indolencia con la que Apple se está aproximando a la IA podría poner en severos apuros al iPhone, cuyo estatus de "superventas" está en peligro.
En una era que en lo tecnológico está gobernada (de manera absolutamente impepinable) por la inteligencia artificial (IA) la que siempre se ha ufanado de ser la empresa «techie» más puntera, Apple, se sitúa paradójicamente en el vagón de cola y no ha anunciado aún ningún progreso verdaderamente significativo en lo referente a la tecnología de moda.
La indolencia de Apple en relación con la IA contrasta poderosamente con el frenesí con el que otras empresas tecnologías están abrazando esta tecnología. Hace unos días OpenAI y Google presentaban sin ir más lejos nuevos y flamantes asistentes de voz propulsados por IA. Con el nuevo modelo de IA GPT-4o alojado en las entrañas de ChatGPT será posible conversar con el famoso chatbot de OpenAI casi como si fuera un ser humano de carne y hueso. Y Google ha levantado asimismo el telón de potentísimos chatbots.
En comparación con los nuevos productos de OpenAI y Google, Siri, el asistente de voz de Apple, parece casi prehistórico. Y esta es una pésima noticia para la empresa de la manzana y su todopoderoso iPhone.
Los asistentes de voz como Siri, Alexa o Google Assistant llevan entre nosotros desde hace bastantes años. Sin embargo, el potencial de esta tecnología no ha sido convenientemente explotado hasta la entrada en escena de la IA generativa debido a la latencia con la que debían bregar necesariamente Siri y compañía. Para comprender adecuadamente las preguntas del usuario y responderlas de manera idónea, los antiguos asistentes de voz tenían que convertir tales preguntas en texto apoyándose en sistemas de procesamiento de lenguaje natural y a continuación transformar las respuestas en formato de audio mediante modelos «text-to-speech». Este complejísimo proceso dividido en diferentes etapas demora hasta en 5 segundos las respuestas arrojadas por Siri y compañía, lo cual resta indudablemente utilidad a esta tecnología.
Sin embargo, los asistentes de voz de nueva hornada se han emancipado felizmente de este problema. Y las respuestas puestas sobre la mesa por GPT-4o tienen no solo mucha más calidad que las de Siri, sino en ellas el problema de la latencia se esfuma. En lugar de demorarse hasta 5 segundos en sus respuestas como Siri, el nuevo modelo de IA de OpenAI responde a las preguntas del usuario en apenas 320 milisegundos.
El salto cuántico que ha tenido lugar en el ámbito de los asistentes de voz multiplica de manera exponencial la probabilidad de que el usuario interactúe con ellos en el smartphone. Y es ahí donde emergen realmente los problemas para Apple y su iPhone.
Los avances de los asistentes de voz propulsados por IA podrían hacer potencialmente mucha pupa al iPhone
Google, el mayor rival de la compañía de Cupertino en el mercado de los smartphones, ya ha anunciado que integrará sus nuevos modelos de IA en sistema operativo Android. Y no solo los smartphones Pixel de Google se beneficiarán de esta novedad. También los teléfonos inteligentes de Samsung procurarán cobijo a asistentes de IA que serán notablemente superiores a Siri (en su versión actual al menos).
Si los asistentes de voz con IA se convierten en una de las funciones más deseadas en los smartphones, el software del iPhone corre a todas luces el peligro de verse notablemente devaluado. Y no tendría demasiado sentido pagar a precio de oro un teléfono inteligente que resulta tan débil desde el punto de vista de la tecnología más en boga del momento: la IA.
La conferencia anual de desarrolladores de Apple, la WWDC, levantará el telón en apenas dos semanas y todo apunta a que todo lo que la empresa liderada por Tim Cook presentará allí no estará en modo alguna a la altura de los extraordinariamente potentes GPT-4o de OpenAI y Gemini de Google.
En este sentido, parece que Apple forjará probablemente un acuerdo con OpenAI o en su defecto con Google para llevar la IA a sus teléfonos inteligentes. Según algunos medios, Apple se aliará con OpenAI, una empresa con vínculos muy estrechos con Microsoft, para imbricar la IA en el iPhone.
Con un acuerdo de estas características Apple podrá enmascarar sus escasos progresos en el ámbito de la IA a corto plazo. Sin embargo, ¿bastará ese acuerdo para que Apple pueda diferenciarse adecuadamente de otros fabricantes de smarpthones que pueden igualmente fraguar alianzas similares con OpenAI o con Google?
Emerge además inevitablemente la cuestión de si Apple podrá algún día ponerse a la altura de OpenAI y Google, máxime cuando los modelos de IA de ambas empresas están abocados a convertirse en aún más poderosos con el uso.
La pasmosa indolencia de Apple en el ramo de la IA pone no solo en peligro las ventas del iPhone sino también los ingresos obtenidos por la empresa de la manzana a través de la App Store. Al fin y al cabo, a medio y largo plazo OpenAI quiere indudablemente llenarse los bolsillos con las apps que operan en la plataforma de ChatGPT. Y existe inevitablemente el riesgo de que las apps de ChatGPT reemplacen eventualmente (al menos de manera parcial) a las aplicaciones del iPhone.
Y no solamente se ciernen nubarrones sobre el iPhone. También los ordenadores Mac de Apple podría verse amenazados. Microsoft ha anunciado recientemente que su modelo de IA Copilot+ recalará próximamente en múltiples ordenadores de marcas como Dell, Lenovo, Samsung, HP, Acer y Asus. Y uno de los portátiles de Microsoft con Copilot+ en sus entrañas se precia de ser hasta un 58% más rápido que el nuevo MacBook Air de Apple con el potentísimo procesador M3.
La furiosa entrada en escena de la IA ha abierto una amplísima panoplia de oportunidades para las empresas que disputan el liderazgo a la empresa de la manzana, que podría quedarse huérfana de razones convincentes para persuadir a la gente de que compre sus productos. No obstante, no conviene menospreciar en modo alguno a Apple, que podría guardarse un as bajo la manga después de todo.