Así ha sido la campaña que ha dado la victoria a Donald Trump en las urnas
Polariza como puedas: las claves de la campaña que ha aupado a Trump a la Casa Blanca
La campaña de Donald Trump, que ha sido en muchos sentidos más convencional que la de su contrincante en las urnas, ha estado marcada en gran medida por la polarización.
Kamala Harris había orquestado en los últimos meses una campaña muy ambiciosa (y también radicalmente moderna) en su carrera a la Casa Blanca (que ha sido además mucho más onerosa que la de rival en las urnas), pero el amplio despliegue publicitario de la candidata demócrata no ha sido suficiente para derrotar Donald Trump, que será presidente de Estados Unidos por segunda vez.
La campaña de Donald Trump, que ha sido en muchos sentidos más convencional que la de su contrincante en las urnas (pero ha terminado a la postre siendo más eficaz), ha estado marcada por la polarización, un arte que el multimillonario estadounidense domina a la perfección (y que ha depurado probablemente en los últimos comicios).
X, el más firme aliado de Trump en su victoria en las urnas
En la campaña que ha aupado al candidato republicano por segunda vez a la Casa Blanca X (antes Twitter) ha desempeñado una vez más un rol absolutamente preponderante. Al frente de esta red social está, al fin y al cabo, uno de los grandes apoyos de Trump: Elon Musk.
En esta red social, donde Trump se muestra invariablemente sin filtros y da alas a la polarización con sus controvertidas publicaciones, el que ha sido elegido nuevo presidente de Estados Unidos puede sortear los obstáculos con los que se topa en los medios tradicionales e interactuar directamente con sus acólitos.
El estilo bronco (pero también directo) del que Trump ha hecho siempre gala en X ha barnizado su discurso de una gruesa pátina de autenticidad (al menos entre sus seguidores más fieles).
Más allá de X: Trump ha apostado también por Twitch y por los pódcasts en su campaña electoral
No obstante, en su campaña Trump no se ha cobijado única y exclusivamente bajo el ala de su red social favorita (con el permiso de Truth Social, la plataforma 2.0 del candidato republicano). El multimillonario ha apostado asimismo por Twitch, una plataforma extraordinariamente popular entre los «gamers», para conectar con los votantes más jóvenes y «techies». Retransmitiendo sus mítines y discursos a través de Twitch Trump ha logrado llegar a espectadores que no siguen habitualmente los vaivenes de la campaña electoral en los medios tradicionales.
Más allá de X y Twitter, han sido asimismo aliados de Trump en su victoria en las elecciones «podcasters» como Joe Rogan. El próximo presidente de Estados Unidos concedió una extensa entrevista de tres horas a Rogan, lo cual permitió a Trump mostrar su lado más humano y forjar una conexión profundamente emocional con sus adláteres. También Kamala Harris ha apostado en su campaña electoral por el «podcasting», que se ha revelado en las últimas elecciones como poderosa herramienta política, explica Saadia Khan en un artículo para Adweek.
Kamala Harris se rodeó de influencers en su campaña electoral (y Trump terminó clonando también la estrategia de su rival)
Harris se ha colgado del brazo en su campaña de toda una plétora de influencers, que han sido claves desde el principio en la campaña de la candidata demócrata. Trump no ha hecho una apuesta tan contundente como su rival por los influencers, pero ha terminado forjando también colaboraciones con ellos. El futuro presidente de los Estados Unidos ha conversado, entre otros, con los creadores de contenido Logan Paul, Theo Von, Lex Fridman y Adin Ross.
Mediante la forja de estas alianzas, con las cuales Trump logró sorprender a muchos, el candidato republicano logró conectar con votantes jóvenes y a menudo indiferentes a la política en aquellas plataformas donde estos están habitualmente más activos. Colaborando con personalidades nacidas al calor de la red de redes Trump consiguió hacer llegar su mensaje a votantes que normalmente ignoran por completo las consignas electorales en su vertiente más convencional.
Aun cuando Kamala Harris habría tenido a los más jóvenes de su parte en las urnas, los expertos sugieren que en las estrategias enfocadas a este segmento en particular lo importante no es tanto llegar a la mayoría como ganarse estratégicamente el favor de pequeños segmentos de público objetivo.
Aliándose con influencers y creadores digitales Trump ha logrado instilar modernidad y relevancia a su compaña y ha logrado posicionarse como un candidato que entiende los cambios en el ecosistema mediático (que es muy diferente a cuando se impuso por primera vez en las urnas 2016) y que es capaz de amoldarse con éxito a tales cambios.
Fuertemente deudora de la polarización, la campaña de Trump, que ha echado sus tentáculos en múltiples canales diferentes (más y menos convencionales) ha demostrado que ahondar en la profunda división que flagela desde hace años a Estados Unidos es una estrategia de marketing tan perversa como exitosa.