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Por qué el lujo "fake" causa furor en el Sudeste Asiático

Cuando la pobreza se viste de Prada: el auge del lujo "fake" en los países del Sudeste Asiático

En el Sudeste Asiático muchas personas llevan imitaciones de marcas de lujo como Prada, Chanel, Versace o Gucci. Y el lujo "fake" goza de especial predicamento entre los más pobres.

Cuando la pobreza se viste de Prada: el auge del lujo

Tendencias en MarketingFotografías tomadas por Hahn + Hartung (Instagram)

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

En los países del Sudeste Asiático residen algunas de las personas más pobres sobre la faz de la Tierra. Sin embargo, y pese a la miseria reinante en aquel rincón del mundo, donde la renta per cápita no rebasa en algunos casos los 2.000 dólares, en las calles es habitual ver a un buen número de personas ataviadas con prendas de marcas de lujo. La ostentación emanada de firmas (convenientemente falsificadas) como Chanel, Prada o Louis Vuitton triunfa paradójicamente en el Sudeste Asiático.

Las taxistas camboyanas visten, por ejemplo, llamativos pantalones y blusas en cuyo estampado es fácilmente reconocible el logo de Gucci. Sin embargo, contemplados más de cerca, debajo de los logotipos de Gucci puede leerse en letra pequeña la frase «Guilty Gucci».

De manera similar, en Vietnam los vendedores de pescado acostumbran a llevar monederos con la típica iconografía de Louis Vuitton. Y en Tailandia los agricultores que trabajan en los campos de arroz del país asiático portan gorras donde el logo de Prada acapara todos los focos.

También las madres que pasean con sus bebés por las calles de Vientián, la capital de Laos, lo hacen enfundadas en vestidos «fake» de Hermès. El auge, a bote pronto contradictorio, del lujo en el Sudeste Asiático ha sido retratado para la posteridad por los fotógrafos Jan-Christoph Hartung y Miguel Hahn en un proyecto que coloca bajo los focos una paradoja tan provocativa como extraordinariamente común por aquellos lares.

En los países del Sudeste Asiático muchas personas llevan imitaciones de marcas de lujo como Prada, Louis Vuitton, Hermès, Chanel, Versace o Gucci. Y el lujo «fake» goza de especial predicamento entre los individuos que perciben menos emolumentos.

Un estudio emprendido hace unos años por la consultora Access Asia Consulting concluyó, por ejemplo, que casi la mitad de la ropa de marcas de lujo que se comercializa en Nom Pen, la capital de Camboya, es ropa falsificada. Y muchos turistas europeos y norteamericanos echan también el guante de buena gana a esas falsificaciones.

La pujanza del lujo «fake» en el Sudeste Asiático hunde sus raíces es un fenómeno profundamente aspiracional

Pero, ¿cuál es la razón de la extraordinaria pujanza del lujo «fake» en el Sudeste Asiático? Este fenómeno sería sobre todo y ante todo de naturaleza aspiracional. «La gente elige la moda para mostrar lo que es o en defecto lo que quiere ser», explica Piyarat Panlee, profesora de la Universidad Kasetsart (Tailandia), en declaraciones a Spiegel. En este sentido, «la moda es de alguna manera una señal de distinción que muestra al mundo donde estás dentro de la sociedad. El logo de una marca en particular muestra a los demás que puedes permitirte el lujo de pagar la cara camiseta en la que ese emblema está estampado. Sin embargo, el interés de la gente por lucir logos de marcas lujo merma habitualmente a medida que se sube en el escalafón social. Los estudiantes universitarios tailandeses de entre 18 y 22 años lucen, por ejemplo, ropa deliberadamente poco llamativa. Y aunque llevan prendas de marca, no necesitan que los logos de las firmas que lujo sean de tamaño XL», dice Panlee.

«Cuantos menos ingresos percibe la gente, más ánimo tiene de mostrar a los demás que puede permitirse el lujo de ropa supuestamente cara. Y más allá de por los logos grandes, las clases más desfavorecidas se sienten irresistiblemente atraídas por los colores chillones de las firmas de lujo ‘fake’ y también por su irresistible ‘brili brilli’. Se trata de todo el mundo vea las prendas y los complementos que llevan», señala la profesora.

«La gente desea en muchos casos mostrar al mundo su estatus socioeconómico. Durante la pandemia, y apoyándose en vídeos publicados en TikTok y en negocios online, muchas personas que previamente tenían pocos ingresos y pocos estudios se han hecho ricas y famosas en Tailandia. Y este grupo demográfico escoge vestirse deliberadamente con ropa chillona para destacar entre la multitud», indica Panlee.

¿Ganas de reafirmar el estatus social o colonialismo puro y duro?

Conviene, por otra parte, tener en consideración que muchas personas en Laos o en Tailandia ni siquiera son conscientes de estar comprando ropa de marca falsificada. Y cuando adquieren una camiseta de Gucci, creen estar comprando una prenda que simplemente no ha pasado los controles de calidad. «Quienes residen en las áreas rurales más pobres a menudo ni siquiera se aperciben de que los emblemas estampados en la ropa que llevan puesta son un signo de lujo en otras partes del mundo. Ni siquiera saben, de hecho, qué es Gucci», asevera Panlee.

Con el lujo «fake» la gente «ve de alguna manera cumplido su sueño no quedar sepultada en los márgenes de la sociedad. Una prenda de marca de lujo puede además dar fuelle a su amor propio y hacer sentir más atractivo a atractiva a quien la luce. No obstante, esta perspectiva se queda coja a la hora de analizar este fenómeno, en el que juega también un rol en modo alguno baladí el colonialismo«, enfatiza.

En el Sudeste Asiático mucha gente compra simplemente ropa de marca falsificada porque es increíblemente barata. «En Camboya están, por ejemplo, afincadas muchas fábricas textiles que producen simultáneamente prendas ‘low cost’ y ropa de lujo, por lo que es extraordinariamente sencillo que esa ropa termine comercializándose después a precio de saldo en mercadillos sitos en este país y en países vecinos», dice la profesora.

El lujo «fake» que tantísimo furor causa en el Sudeste Asiático no pivota en todo caso única y exclusivamente en torno a copias exactas de las colecciones de Gucci, Chanel, Prada y compañía. Y más allá de los logos con los que están ornados, muchos diseños son 100% originales (y están además permeados de tradiciones locales). «Estas vistosas creaciones, al calor de las cuales ha emergido un ‘street style’ absolutamente único, son posibles porque las normas de ‘copyright’ son el Sudeste Asiático mucho más laxas que otras partes del mundo», enfatiza Panlee.

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