El arte de la paciencia, el método del «copycat» y una curva de aprendizaje en base al ensayo y el error son lo que llevaron a Alejandro Romero a desarrollar una exitosa carrera en LLYC. Un profesional cercano, alegre y sobre todo apasionado por el arte de comunicar que toma la palabra en NEXT LEVEL, para demostrar que querer comerse el mundo es cosa de comunicadores.
Como nos explica Alejandro, CEO global y socio de LLYC, en una entrevista a MarketingDirecto.com, siempre hay que tener una sonrisa, aunque sea en los peores momentos, es por ello que nos embarcamos en un viaje que recorre su vida como profesional, desde esa primera elección para estudiar ciencias de la información, hasta los consejos que lo convirtieron en un líder de la industria.
El origen: a veces las cosas tardan en llegar
La motivación de Alejando Romero para entrar en el mundo de la publicidad fue sin lugar a dudas la originalidad. «En el survey de lo que estaban estudiando mis amigos nadie estudiaba ciencias de la información, y siempre me había llamado la atención el mundo de la publicidad, las relaciones públicas, el periodismo, imagen y sonido, así que pensé que a mí que me gusta la comunicación era una rama profesional en la que me podía desarrollar», asegura.
Si bien Alejandro dio sus primeros pasos en LLYC hace ya 28 años, siendo el «becario número uno o dos» de la empresa, desde MarketingDirecto.com hemos querido ir al origen de su entrada en la profesión, adentrándonos en sus primeros años de carrera. En nuestra conversación el profesional recuerda aquellos años de universidad, donde sentía ganas de comerse al mundo.
Madurar, conocer gente, divertirse y trabajar mientras estudiaba fueron parte de esos años de formación donde Romero recuerda tener siempre esa sensación de querer comerse el mundo. «Todos los días eran muy largos y yo los extendía más», dice.
En este viaje al origen de su trayectoria, preguntamos a Romero ¿qué consejo le darías al Alejandro del pasado? A esto nos responde con el arte de la paciencia: «Le diría que a lo mejor tendría que haber ido más despacio. Que a lo mejor siempre quieres que las cosas sucedan muy rápido, pero hay que tener el arte de la paciencia porque las cosas a veces tardan algo más en llegar».
Ensayo y error: primeros pasos en la industria
Sus primeros pasos, como explica Romero, fueron de ensayo y error. «Uno ensaya, hace algo, sale mal y lo quiere mejorar. Siempre tuve la suerte de trabajar muy cerca de José Antonio Llorente y mi método de aprendizaje es el ‘copycat’, aquello que ves, lo imitas y tratas de darle tu propio estilo. Cuando tienes la suerte de tener un gran maestro y un gran mentor muy cerca, es muy fácil aprender muy rápido».
Después de esos primeros ejercicios de «ensayo y error» Romero terminó siendo el responsable de liderar el crecimiento de Llorente y Cuenca en Latinoamérica, en España y ahora en Estados Unidos. «La multiculturalidad, el ponerte en tu nivel de incompetencia cuando te trasladas a un país nuevo en el que no conoces a nadie, te permite desarrollar una serie de habilidades y capacidades que te hacen más fuerte. No es un tránsito fácil, pero es un tránsito muy satisfactorio», explica.
Un libro que hay que leer: Se lo recomiendo a todos los LLYCers, que es ‘Inteligencia emocional’ de Daniel Goleman. Creo que vivimos en un mundo de soft skills, donde la emocionalidad es clave y entender la emocionalidad del otro marca una diferencia. Sigue siendo uno de mis libros de cabecera».
Amor al mundo de la comunicación
Alejandro Romero es un apasionado de la comunicación, pero lo que más le gusta de este mundo es su capacidad de reinvención, el dinamismo. «Todo lo que hacíamos hace dos años no lo hacemos ahora, o como me gusta más mirarlo: lo que hacemos ahora, no lo hacíamos hace dos años y posiblemente no somos conscientes de lo que haremos el próximo año. Esta es una carrera profesional de continua reinvención, de adaptación, de flexibilidad y también de inventarnos el futuro», declara.
En nuestra conversación Romero destaca que los profesionales del mundo de la comunicación tienen que siempre estar dispuestos a desaprender para volver a aprender de nuevo. «Eso a mí me motiva», subraya. Además, como explicó el profesional, los mentores son parte fundamental del desarrollo de una trayectoria exitosa, pero ¿qué define para Romero a un buen líder? Así lo explica:
«Yo creo que a un buen líder lo define la capacidad de escuchar, la capacidad de escuchar a mucha gente para poder tomar la mejor decisión, la capacidad de buscar acuerdos, de buscar consensos, y la capacidad de trasladar ilusión. La gente necesitamos ilusión, entender que si vamos a por esa meta y a por ese objetivo, hay un tránsito divertido en medio. Habrá momentos malos, pero el 51% de los momentos tienen que ser buenos. Por lo tanto, hay que ser capaces de trasladar ilusión».
A lo largo de su trayectoria, Alejandro ha recibido más de un buen consejo, pero ¿cuál es ese que le ha marcado como profesional? «Me quedo con uno de José Antonio, que me dijo: haz lo que tengas que hacer, pero hazlo desde la base del consenso».
NEXT LEVEL: lo que viene mañana
«Vivimos en un mundo en el que ya todo se puede medir», explica Alejandro Romero sobre la publicidad de hoy en día, y las tendencias que vendrán mañana al sector. «Necesitamos hacer publicidad trascendente que consiga resultados. Además, tenemos que seguir sorprendiendo, seguimos necesitando una alta dosis de creatividad, pero basada en datos, basada en lo que verdaderamente motiva un cambio de percepción y una llamada a hacer algo. Y luego siempre pensar en el multiformato. Ya no podemos pensar en una publicidad que viaja en un solo canal, sino que necesitamos una publicidad que viaje en el multicanal».
De esta forma, Romero destaca la importancia de generar relatos emblemáticos, de que un comercial genere una conversación, y desde LLYC piensan que ese es el presente de la publicidad. «Historia alrededor de un concepto que va más allá de un solo anuncio».
Un consejo para los publicistas del futuro
En esta línea ofrece un consejo para todas aquellas personas que están dando sus primeros pasos en la industria publicitaria. «Intenta hacerlo todo bien, a lo mejor no te sale, pero inténtalo. Porque después siempre te volverá a salir mejor. La industria de la publicidad, del marketing, de la comunicación, es una industria muy exigente que te exige aprender, yendo a la última exposición de El Prado, a entender qué está pasando en la Fashion Week, cuál es el último libro que tienes que leer…. Por lo tanto, hay que aprender mucho».
Para cerrar nuestra entrevista con Alejandro dimos una mirada al mañana, pidiendo al profesional un consejo para el Alejandro del futuro. «Le diría que no pierda su ilusión, la capacidad para seguir reinventándose, que no pierda el ADN Hall. Trata de seguir siendo un emprendedor y sobre todo sigue ilusionándote y divirtiéndote. Siempre lo digo, el día que no me divierta y esto no sea entretenido creo que es el momento de cambiar. Porque siempre hay que tener una sonrisa, aunque sea en los peores momentos».